E50 Orsola Sorrentino

LA PRÁXIS ARTÍSTICA EN EL LUGAR
El arte público como tal se encuentra en relación con el contexto en el que opera. Existen dos tipos de arte público: el arte público vinculado al espacio que se relaciona a las condiciones físicas y el arte público vinculado al lugar, que, en cambio, explora el contexto sociocultural, la historia y el sentimiento público. Es hacia esta última dirección dónde se está moviendo el arte público: introduce prácticas interactivas con el lugar permitiendo la participación del público y tiene en cuenta la posición del mismo. El observador ya no es parte pasiva, sino que se convierte en espectador y parte integrante de la obra (público como entidad co-autora, un ejemplo es el provecto de Marco Casagrande, Tesoro Colina). Desde los años 80, la relación obra/observador y obra/realidad destruye la definición tradicional del arte y deja espacio a la hybridación pasando de moderno a postmoderno.
El espacio público es el resultado de una búsqueda, por parte de los artistas, de un espacio no convencional capaz de destruir, por ejemplo, los límites entre interior y exterior, en cuyo concepto ha trabajado Gordon Matta-CLark contribuyendo a la deconstrucción de los prejuicios visuales de la arquitectura contemporánea. En otros casos, el espacio, o sea el contenedor, se convierte él mismo en obra, en continua evolución, como en Gli specchi riflettenti de Pistoletto. El espacio también puede entenderse como imaginario, un ejemplo de ello es el Muelle en espiral de Simithson.
Lo que convierte los mapas en un material infinitamente rico para la humanidad no es su definitiva exactitud, sino la posibilidad que tiene cada uno, a su manera, de proyectar sus propios itinerarios cruzados, de perderse y rencontrarse, de construirse en definitiva una propria geografía, que es finalmente la real. Existen una seria infinita de paisajes que se sobreponen continuamente en nuestra percepción: paisaje visual, sonoro, corpóreo, medial (nuevos espacios del territorio contemporáneo). Existen también paisajes de la memoria o de la memoria reproducida, como en la obra Biddy Manson de Bretteville.
Las prácticas pueden ser diferentes, como performances (Tres semanas en mayo de Lacy), proyectos de promoción, de recuperación o de denuncia social (como por ejemplo la exposición organizada por Inigo Manglano-Valle y la Gran Muralla de Judy Baca).
El arte en los espacios públicos consta de tres tácticas: la instalación, la intervención artística y la participación. La diferencia entre instalación e intervención es que la primera remodela un espacio destacado, mientras que la segunda desvela un sentido preexistente.
En conclusión, en los últimos 40 años, la idea de paisaje se convierte en territorio del activismo para alejarse de la observación estética.

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